El remake de ‘Akira’ podría resucitar con Justin Lin como director, mientras que las majors dan luz verde a proyectos basados en el cómic y la animación japonesa.

Decir que Akira está buscando un nuevo director no sería decir nada nuevo: sería lo habitual. Desde 2002 (sí, 14 años), los intentos de llevar al cine el manga de Katsuhiro Otomo han sido innumerables, con o sin Leonardo DiCaprio como productor, y con directores tales que Jaume Collet Serra, Christopher Nolan e incluso George Miller sonando para el proyecto. Ahora, según el periodista Jeff Sneider (The Wrap) Warner se ha dispuesto a cazar un pez gordo para su filme: el estudio está negociando con Justin Lin (Fast & Furious 6) para que dirija el filme, con un guión de Marco J. Ramirez (Daredevil).

Por lo visto, el trato al que podrían llegar Lin y Warner es el que sigue: si el director accede a meterse en un berenjenal como Akira, el estudio aceptaría producirle su nueva versión de Space Jam con LeBron James. De esta manera, filmar la guerra entre moteros adictos a las anfetaminas y mutantes con el poder de desencadenar una guerra mundial sería la clave para que Lin devolviese a los Looney Tunes a la cancha de baloncesto: cosas más raras se han visto. No 0bstante, el hecho de que Warner siga empeñada en sacar Akira adelante tras década y media en el infierno de la preproducción da indicios sobre cuál podría ser la nueva gran tendencia de Hollywood: adaptar títulos del cómic y la animación japonesa.

Ahora mismo, como señala Slashfilmlas majors se preparan, bien para rodar, bien para estrenar las adaptaciones de Ghost in the Shell (que será la primera en llegar a los cines, el año que viene, con Scarlett Johansson de protagonista), Death Note, Naruto Alita: Ángel de combateesta última con James Cameron a la dirección. Esta clase de adaptaciones resultaban casi impensables hace una década, y podrían delatar el hecho de que, con las secuelas y los reboots de su propio material dejando de ser rentables, los estudios podrían estar buscando una nueva moda que explotar.

Ahora bien: tratando de llevarse a su terreno el manga y el anime, los pesos pesados de Hollywood podrían estar jugando con fuego. No sólo porque ejemplos tan desastrosos como Dragonball Evolution (¿la habías olvidado? pues lo sentimos: fue real, y se estrenó en 2009) o Astroboy hayan dejado escamados a muchos fans, sino también porque, como demuestra el caso de Ghost in the Shell (y también el de Akira, que ha llegado a crear polémica sin haberse rodado), estos filmes se prestan con mucha facilidad a las acusaciones de whitewashing, si los estudios prefieren fichar a actores y actrices anglosajones para interpretar a sus protagonistas.

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